-->

sábado, 31 de diciembre de 2016

La primera limpieza

Visto el estado inicial del coche después de unos tres años abandonado, comencé a limpiar todo poco a poco para ver mejor que estaba bien y que no. Esto me llevo varios días, tanto el motor, el interior como el exterior.

El interior aunque parezca mentira estaba más sucio que el exterior y eso que estaba cerrado a cal y canto. El volante se veía enorme y tenía claro que no se quedaría en el coche mucho tiempo.


El interior comenzó a brillar poco a poco. El salpicadero se encontraba en muy buen estado pese a tener una rajita diminuta de 1cm en una de las esquinas del portaobjetos superior. El coche no tenía

 los papeles en regla y sin permiso de circulación no podía sacarlo de allí. Afortunadamente no estaba dado de baja por tanto no me preocupaba su estado de momento.


Comencé a limpiar el exterior del coche poco a poco hasta que pudiese moverlo de allí a algún lavadero a presión. Parecía que la mierda que tenía no se iría nunca.


Poco a poco los días de limpieza iban dando sus frutos. El coche estaba renaciendo y yo así podría ir buscando imperfecciones y cosas que reparar. Bajo la sucia moqueta del enorme maletero estaba la rueda de repuesto que tenía tantos años como el E30. Así estaba de primeras y así quedó tras una lavadita:



Debajo de la rueda no estaba mucho mejor y aquí tenéis imágenes del antes y el después:





Los Innumerables puntos de óxido resultaron ser muy superficiales y salieron frotando levemente. Seguía sin entender como se habían generado ahí, igual que el óxido del gato. Más adelante descubriría que lo causaba.


El tapón de combustible, estaba muy guarro también, se ve que no había sido limpiado nunca y como suele ocurrir el flash hace que todo parezca algo más limpio de lo que estaba. Aún así tras un buen rato pasó de estar así:


A terminar así incluyendo las gomas que las lavé con un producto especial para gomas que las devolvía algo de su elasticidad original.


A mi los motores de los coches me gusta verlos y llevarlos siempre limpios, primero por estética y también por prevención, ya que así puedo ver si aparecen fugas u otras averías con más antelación que si todo está cubierto de mugre.

Como aún no lo podía sacar para lavarlo, estuve un par de días lavando como podía a mano cada rincón del motor. A ver si me encontraba alguna avería sorpresa y de paso para poder ver el estado de los manguitos. muy cuarteados por cierto.



El filtro de aire estaba hecho migas y como tenía un filtro cónico tirado por casa en muy buen estado se lo puse mientras.




El antes:


El después:


El motor no presentaba fugas ni parecía de forma visual que tuviese grandes averías, nada más que la fuga de liquido de dirección desde el bote y el sonido a taqués.

El hueco de la batería tenía un aspecto dantesco, pensaba que me encontraría una buena cantidad de óxido ahí ya que suele ser habitual en este modelo si se encuentra abandonado.


Pero resultó estar la zona en muy buenas condiciones:


También continué limpiando el capó por debajo. Aquí la mitad limpio y la otra mitad sucio para que comparéis. Por cierto la espuma esa insonorizante comenzó a convertirse en polvo y se desprendía entera con solo soplar.

Ese pequeño farol me ayudaba a ver algo en ese oscuro garaje.

Como el espejo retrovisor del conductor estaba en un estado lamentable, me puse en contacto con un usuario del foro Etreinteros y le compré unos retrovisores en el mismo tono de color blanco del coche; el Alpinweiss 2 que además eran eléctricos. El chaval fue muy amable y me regaló un par de logos originales de BMW que tenía de sobra ya que él conocía mi restauración por el foro y vio que me los habían robado.





Los retrovisores tenían algo de pintura saltada, pero con un pincel corrector, lija al agua muy fina y pulimento pasaron de estar así:


A terminar quedando así:


Caminando por la zona un día, descubrí un pequeño lavadero a presión y le eché un par y llevé el coche hasta allí sin papeles. Fue una pequeña vuelta a la manzana pero me sirvió poder rodar el coche y probarlo por primera vez. La dirección era dura, los asientos lamentables, la suspensión estaba rota, apenas frenaba y al hacerlo se hundía de la rueda delantera derecha y se levantaba de la trasera izquierda. El escape hacía un ruido atroz y olía todo el coche raro. Pero bueno, al menos andaba y legué al lavadero.





Por fin podría ver el estado de la pintura, ya que en ese oscuro garaje no se veía nada.


Una vez seco descubrí dos cosas, primero que no tenía brillo estaba algo mate, la pintura estaba algo contaminada.


Lo segundo que descubrí era de donde venía el óxido del interior del maletero. Resultaba que por el golpe trasero se colaba agua entre los pilotos traseros y la carrocería. El golpe provocó que no quedasen bien puestos y filtrase agua por ahí y también por el agujero de la antena.

Lo que me encontré al aparcar y abrir el maletero fue un maletero encharcado con más de un palmo de agua. No tengo fotos de esto porque estuve achicando el agua con un cubo y con trapos, una esponja y todo lo que pillé para secar todo rápidamente. Esto era un problema que tendría que solucionar y rápido. Al menos limpiando a fondo todo el agua encontré uno de los emblemas de BMW, resultó ser el delantero que no fue robado, aunque estaba en un estado lamentable. Aquí lo comparo con el que me regalaron que ya estaba colocado:


Los emblemas quedaban muy bien con el coche lavado, ya parecía que estaba resurgiendo el E30 de sus cenizas.



Con ésta imagen del coche con sus nuevos retrovisores y con algo más de lustre me despido hoy. El día que saqué esta imagen supe que me esperaba un montón de trabajo por delante, que sería un dolor de cabeza dejarlo perfecto pero que merecería la pena. Solo viendo el cambio que pegó con los retrovisores, los emblemas y la lavada ya tenía ánimos más que suficientes para arreglar lo que fuese y esto es lo que veremos a partir del próximo post. Comenzaré a cambiar piezas, espero que lo disfrutéis!





0 comentarios :

Publicar un comentario